Cthulhulerias

Macho, es que estoy ya hasta el nabo de estas movidas”, confiesa el abominable Dios Primigenio. 

C.Diaz

Autor de Libro Maldito invoca el mismo a los Demonios por Error

 “No es el procedimiento habitual”, dice Abdul Alhazred XIV, descendiente lejano del infame autor del Necronomicón. “Lo que hacemos normalmente los escritores de libros malditos es, uno, escribir el libro; dos, dejarlo escondido en las catacumbas de una catedral o algo así; tres, morir en extrañas circunstancias; cuatro, esperar que, con el transcurso de los siglos y después de una serie de rocambolescas peripecias, el libro vaya a parar al sótano de una choza desvencijada en medio de un bosque; y cinco, cruzar los dedos para que a unos universitarios se les ocurra ir allí a pasar el fin de semana y provoquen el Apocalipsis por gilipollas”, dice Alhazred XIV. “Lo que pasa es que bueno, es el primer libro maldito que escribo, ¿saben?, y no estoy todavía muy familiarizado con el asunto. Yo antes me dedicaba a redactar manuales de lavavajillas, con eso se lo digo todo”, admite el autor.

 

“Me encontraba muy inseguro respecto a la calidad de la obra, así que decidí leerla en voz alta delante de unos amigos, para comprobar cómo sonaba. La he cagado pero bien”. Alhazred XIV no se muestra muy satisfecho de haber desatado el infierno en la localidad de Arkham, Massachusetts.“Ya sabe cómo son los pueblos pequeños; en seguida todo el mundo se entera de todo. Al día siguiente de la invocación, un vecino con el que siempre me he llevado bien me increpó diciéndome que por mi culpa un bicharraco con tentáculos se había comido a sus siete vacas. Entre la presión social, los insectos mutantes gigantes que se cagan encima de mi camioneta, el agujero a otra dimensión que hay debajo de mi cama y que me está dejando sin zapatillas de andar por casa y que los muertos están resucitando, entre ellos mi cuñado, que si era tío coñazo en vida, a medio pudrir no te digo nada, estoy pensando en mudarme a otra localidad donde no me conozca nadie”, dice Alhazred XIV, agobiado. “Como el infierno me siga, que todo es posible, me voy a cagar en todo lo que se menea”.

Cthulhu asegura que la próxima vez que lo invoquen va aparecer Rita

“Macho, es que estoy ya hasta el nabo de estas movidas”, confiesa el abominable Dios Primigenio. “Antiguamente, un erudito se pasaba media vida buscando el Necronomicón, se lo compraba a un anticuario turco o a alguien por el estilo, fundaba un culto dedicado a mí, me adoraba y me rezaba… Y, bueno, estamos de acuerdo en que a lo mejor el nota tenía un plomillazo bien dado, pero al menos había seriedad y respeto, ¿me entiendes? Hoy en día es muy diferente, porque cualquier pamplinas comido por las espinillas puede bajarse una copia del Necronomicón por internet para dárselas de guay, y por ahí sí que no paso”, dice Cthulhu.

 

“¿Qué va a entender de Dioses Primigenios un capullo con los huevos negros que se pasa el día jugando al Grand Theft Auto? Si no saben ni pronunciar mi nombre, joder… La semana pasada, sin ir más lejos, un tarado de Wisconsin intentó invocarme diciendo ‘Chulu, Chulu…’. ¿Chulu? Me dieron ganas de aparecer nada más que para endiñarle dos hostias al niñato ese, mecagüen...”. Cthulhu toma aire antes de proseguir. “Así que la próxima vez que alguien intente invocarme voy a mandar a Rita, mi asistenta venezolana, que tiene la señora un genio que se van a jiñar la pata abajo, los mamones”.

Invoca a Cthulhu y aparece en su lugar una tal Rita

“No sé que ha podido pasar”, dice Jeffrey Otterson, adorador de Cthulhu oriundo de Wisconsin. “Yo para mí que lo había hecho todo bien. Quiero decir, no es que mi Necronomicón esté encuadernado en piel humana ni nada por el estilo… y, bueno, lo que se dice antiguo-antiguo no es; se trata de una edición en cartoné de 1998 que encontré en el mercadillo, pero, vamos, que yo creía que con un poco de devoción y una copia del libro, aunque fuera chunguilla, ya iba yo que ardía para liberar a Cthulhu y desatar el infierno en la Tierra, pero va a ser que no”.

 

Otterson se quedó pasmado cuando, mientras oficiaba su última misa negra, en lugar del Dios Primigenio se le apareció una señora de mediana edad pero buenorra así en plan MILF llamada Rita. “Es que es todo tan extraño… Me dijo que Cthulhu la había enviado para que fuera mi asistenta, y ahora la pillo cada dos por tres registrándome los cajones. Encima, limpiar, lo que se dice limpiar, limpia regular; cada vez que pasa la fregona me deja las baldosas así como empañadas, sin brillo, ¿sabes cómo te digo? Y cuando lava los platos tengo yo que ir detrás para darles un repaso”, confiesa Otterson. “Y lo peor es que no la puedo despedir porque, por siniestro que suene, tiene sus papeles de residencia en regla y amenaza con denunciarme por tenerla trabajando sin contrato. Estoy bastante agobiado”, asegura. “Ayer se atrevió a llamarme ‘Papito’ delante de mi esposa, que no me dirige la palabra desde entonces. Mi vida se está convirtiendo en un infierno”, concluye Otterson al borde del llanto.

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