EL ARTE DEL HORROR

ARTISTAS DE LO MACABRO

por María Delgado

¿A quien no le gusta pasar miedo?, bueno vale a mucha gente, pero tú lector de filmotropía, apuesto que como a mí, te encanta que te enseñen algo perturbador y que haga que le des a la cabecita mientras un escalofrío desagradable te recorre la columna. La literatura ha estado impregnada del horror desde tiempos inmemoriales, ya que, al ser mundano, le encanta pasar miedo, y acompañando a estos cuentos terroríficos casi siempre encontramos una ilustración perturbadora. Será tal vez porque aunque nuestra imaginación se dispara con las palabras hábilmente montadas para crear ambiente, a veces también necesitamos ver si lo que nos hemos imaginado era tan horrible como pensábamos que era y aquí es donde entran los ilustradores de terror.

 

Parafraseando al gran H.P Lovecraft en su relato El modelo de Pickman ,“cualquier ganapán de esos que dibujan portadas puede embadurnar un lienzo sin orden ni concierto y darle el nombre de pesadilla, aquelarre o retrato del diablo, pero sólo un gran pintor puede conseguir que resulte verosímil o suscite pavor. Y ello porque sólo un verdadero artista conoce la anatomía de lo terrible y la fisiología del miedo: el tipo exacto de líneas y proporciones que se asocian a instintos latentes o a recuerdos hereditarios de temor, y los contrastes de color y efectos luminosos precisos que despiertan en uno el sentido latente de lo siniestro. No creo que tenga que explicarte a estas alturas por qué un Fuseli nos hace estremecer mientras que la portada de un vulgar cuento de fantasmas nos mueve a risa. Hay algo que esos artistas captan -algo que trasciende a la propia vida- y que logran transmitirnos por unos instantes”.

 

A mí, como ilustradora, siempre me han llamado poderosamente la atención, estos dibujantes que, como dice el maestro de Providence, captan la esencia de lo siniestro con simples pinceladas que aterrorizan y fascinan a partes iguales. Retrotrayéndonos en el tiempo he de empezar hablando de uno de los artistas que quizás más ha influenciado en la visión moderna de la ilustración de terror: Edward Gorey, inspirando a directores como el siempre polifacético Tim Burton.

 

Edward Gorey, quien clasificaba su propio trabajo como “literary nonsense”, es decir, literatura absurda, escribía e ilustraba historias de niños que morían, seres solitarios, mansiones oscuras y presencias tenebrosas que siempre conseguían que hasta lo más tenebroso tuviera ese lado surrealista, cómico y tierno a la vez.  Su obra más conocida “Amphigorey” es una recopilación de historias que él con su maestría era capaz de contar tan solo con dibujos y una frase si acaso como colofón. Gorey tenía un estilo muy depurado, la mayoría de sus dibujos representan a niños, gatos o escenas de la vida cotidiana, dibujados a plumilla, lápiz o tinta. La ausencia de color en su obra hace que esta sea aún más cruda y limpia.

Mi siguiente artista ha estado muy unido a la literatura ya que muchas antologías o recopilaciones de relatos de terror han escogido sus obras como portadas:  Zdzislaw Beksinski. Es muy probable que este nombre poco o nada te suene, lector, pero si te hablo de escenarios apocalípticos plagados de seres deformes, mutaciones o esqueletos bajo un velo de surrealismo sucio, manchado de amarillos venenosos y ocres terrosos como paisajes lunares tal vez sepas de quien estoy hablando.

Este artista polaco fue pintor, fotógrafo y escultor empezó su carrera con un arte abstracto que fue encaminándose al surrealismo mágico de corte perturbador y expresionista. Las figuras que aparecen en sus obras son humanoides que sufren un destino ignoto plagado de dolor e incertidumbre. A veces se ha dicho que esta visión post-apocalíptica de sus obras le venía inspirada por sus vivencias de posguerra tras sobrevivir a la segunda guerra mundial. Solía pintar a óleo sobre paneles de aglomerado que él mismo se fabricaba y escuchaba música clásica mientras pintaba, ya que aborrecía el silencio. Ninguno de sus cuadros tiene título tal vez para que sea el espectador el que se invente su propia historia

 

Y para acabar mi disertación de hoy sobre artistas de lo macabro voy a irme más atrás en el tiempo para hablar de Alfred Kubin, un ilustrador austriaco expresionista nacido a finales del s.XIX. cuyo estilo mezcla elementos oníricos, fantásticos y tenebrosos, más propios de las alucinaciones de un loco (durante años se le tachó de perturbado mental) que de alguien en sus cabales. Sus obras están plagadas de arañas y demonios en una amalgama de monstruos que destilan un cierto erotismo malsano, donde la figura femenina es el elemento principal de su línea de pensamiento. Su relación con la literatura fue prolija, realizando ilustraciones para autores como Edgar Allan Poe, Oscar Wilde o Gerard de Nerval.

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