Choto del Norte
Oct 18, 2017

El cine es cosa de gente seria

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Edited: Oct 18, 2017

El director Sergei Eisenstein, pionero en el uso del montaje en el cine (México,1932).

 

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  • Cabrero Chico
    Jan 24

    Dicen por ahí (en la Wikipedia , concretamente) que la inspiración para realizar La creación de Adán , quizá la más célebre de las nueve historias del Génesis que ocupan la parte central de la bóveda de la Capilla Sixtina, “pudo venir” a Miguel Ángel del himno medieval Veni Creator Spiritus . Muy bien, pero mi pregunta es, ¿estaba Miguel Ángel cagando cuando se le ocurrió? Quiero decir, que a lo mejor estaba el hombre ahí, sentado, supervisando el correcto funcionamiento de su tránsito intestinal mientras tarareaba en latín. O a lo mejor estaba dándose un baño en el pilón, canturreando aquello tan bonito de “Tu septiformis munere, Dextrae Dei tu digitus…”, cuando exclamó “¡Tate!” (o como se diga en latín). O quizá se encontraba haciendo un mandado. O mutis por el foro, no por nada era italiano. Porque si algo nos ha enseñado la Historia del Arte y los manuales de creatividad es que las mejores ideas aparecen cuando menos se esperan, en esos momentos en que la mente se encuentra ociosa y tiende a divagar. Mirad, por ejemplo, a Ennio Morricone: estaba con su mujer en la cola para pagar la factura del gas y le vino a la cabeza la melodía de Se telefonando (1966), que al poco tiempo se convirtió en una de las canciones ligeras más populares y alabadas de la Italia de la segunda mitad del siglo XX. Los letristas Maurizio Costanzo y Ghigo de Chiara encargaron a Morricone una canción que sirviera de sintonía al programa Aria Condizionata , y en cuanto el compositor supo que iba a ser interpretada por la gran Mina Mazzini, aceptó el encargo. En el libro En busca de aquel sonido (Malpaso Ediciones, 2017), Morricone explica algunos detalles de la composición: “ El tema era a la vez previsible e imprevisible. Los tres sonidos elegidos para la melodía, Sol, Fa sostenido y Re, constituían una progresión en absoluto rara o insólita en el panorama de la música ligera, al oyente le resultaba familiar. El aspecto ‘imprevisible’, en cambio, lo daba la estructura melódica, que, por motivos constructivos, tiene acentos melódicos (métricos) que recaen siempre sobre un sonido diferente, al menos hasta que la sucesión de tres acentos se repite. En otras palabras: los tres sonidos tienen tres acentos tónicos diferentes. Añadí a esta primera línea melódica otra extraída de los mismos sonidos dilatados, como si fuese un cantus firmus ”. (Yo tampoco me he enterado de nada. Jamás he estudiado música; bastante trabajo me costó aprender a tocar ¿Dónde vas, Alfonso XII? con la flauta sin cagarla en alguna nota). En otro pasmante momento de inspiración inesperada, las tres notas a las que hace referencia el Maestro fueron tomadas de la sirena de un coche de policía en Marsella. Y, como los arreglos también recayeron en las manos de compositor, el resultado no pudo ser menos que apoteósico: vientos, cuerdas, un grupo vocal femenino que aporta esa sensación etérea tan del Morricone de la época; elementos que transportan la canción desde un comienzo pleno de delicadeza hasta un final épico, en un sorprendente desarrollo en constante crescendo. La letra, bastante audaz para la época, versa sobre una mujer que da largas a un amante casual después de haber gozado, intuimos, de un fugaz encuentro sexual (porque el gran mérito de los letristas de canción ligera de Italia, España y la Conchinchina, siempre ha sido su hábil manejo de la sutileza a la hora de referirse al fornicio), y su primera versión tuvo que ser ligeramente modificada para evitar las pestilentes garras de la censura. Pero, desde luego, lo que hace inolvidable esta canción es el poderío de su intérprete, la incansable Mina, cuyo tour de force vocal es capaz de cortar la respiración al menos comprometido de los oyentes. ¿Que cómo de grande es esta mujer? Hombre, pues según Morricone, el día que Mina puso voz a la grabación de Se telefonando acababa de sufrir un cólico nefrítico; y ahí estuvo, a pesar de los dolores, dando el callo y cantando como los ángeles, con dos ovarios. Creo que con eso está todo dicho. Ahí lo lleva usted : Aunque retirada de los focos, la televisión y el faranduleo en general, a sus casi 80 castañas Mina Mazzini sigue publicando discos a un ritmo que ya quisieran para sí las grandes luminarias del pop y del rock. Y ya que hemos saqueado un extracto de En busca de aquel sonido , qué menos que hacer un poco de publicidad al libro by the patilla :
  • Cabrero Chico
    Jan 23

    Captain Battle: Legacy War (2013) Hay que tener mu poquísima vergüenza Tu vecina la del 3º A Atención: Aunque parezca mentira, esta película NO es turca. Lo que son las cosas: Los estadounidenses llevan toda la vida dándole a la exploitation (o, mejor, selfexploitation , porque, puestos a copiar, los yanquis se copian a sí mismos; no van a copiar a Emilio Martínez Lázaro, no te jode), pero me da a mí que en los últimos años les ha dado por hacerlo a la turca . Quiero decir, ¿habéis visto esto? No me irás a decir, Michel Gondry, que no parece una turcada en toda regla. Y, anda, que esto: ¡El Capitán Batalla, veterano de guerra herido en acto de servicio, expuesto a un suero que le otorga habilidades físicas aumentadas y enfrentado a una bruja siniestra y a un nazi aquejado de una reacción alérgica en la jeta! Viste como el Capitán América, obtiene sus poderes a través de un misterioso suero, tiene un enemigo sospechosamente parecido al Cráneo Rojo… Apesta a plagio de aquí a Sebastopol, así que… ¿qué tiene que decir Marvel de todo esto? Pero qué va a decir Marvel a estas alturas, chiquillo… ¡Si el Capitan Batalla es de la quinta del Capitán América! En realidad salió al mercado solo dos meses después que el Capi, en una época en que los quioscos yanquis se poblaron de superhéroes patrióticos dispuestos a darle a Hitler lo suyo y lo de su prima, y de paso infundir a la muchachada ganas de enrolarse en el ejército. Dicho esto, el guión de la película que adapta sus peripecias SÍ que es un plagio del personaje de Marvel, y está protagonizado por el nieto de Capitán Batalla original, el de papel, que en realidad no tenía habilidades físicas aumentadas artificialmente ni nada, pero contaba con una sofisticadísima serie de artilugios a su disposición para luchar contra el mal. De hecho, dejando a un lado el uniforme, el one and only Capitán Batalla de los tebeos me recuerda más a… Todavía no me he echado la película a la cara y, para ser sincero, no sé si lo haré próximamente, aunque por lo general me seducen esta clase de exploits sin sentido del ridículo, así que quién sabe. Tengo que reconocer que quedé realmente intrigado por la crítica realizada en las redes sociales por un usuario que aseguraba haberla visto: “La película es buena”, dice. Y, en respuesta a otro usuario que había tenido la osadía de poner en tela de juicio su valoración de forma poco caballerosa, aclara a continuación: “Dije que era buena, no excelente”. Quién lo duda, hombre. Bonus tracks: Los Capitanes América de DC Que el Escuadrón Supremo de Marvel es una versión envenenada de la Liga de la Justica de DC lo saben hasta los azerbaiyanos. Pero la Distinguida Competencia también sabe jugar a ese juego, como demuestran estos clones del Capitán América paridos por las creativas meninges de algunos de sus mejores autores. 1. El General Glory. Con motivo del 50 aniversario de la aparición del Capi en los quioscos, los iconoclastas guionistas Keith Giffen y JM DeMatteis le rindieron un, eh, sentido homenaje con la creación del caricaturesco General Glory en su ya inmortal Liga de la Justicia Internacional , más concretamente en el número 46 (1991). Héroe de la infancia de Guy Gardner (el mejor Green Lantern de la historia, ¿es o no?), el General Glory era una versión del Capi pasadísima de rosca, haciendo gala de una anticuada pose heroica y un patriotismo exacerbado. Además, tenía la curiosa costumbre de explicar lo que estaba haciendo en todo momento, con frases del tipo “ahora me agarro a este poste y giro hasta que me poso suavemente en el suelo”, todo muy Stan Lee del de antes. Hilarante. 2. Capitán Estrellas y Sargento Barras. Metanarrativa; ese concepto. Aparecidos por primera y última vez en el número 27 (1989) de la extraordinaria e inagotable Question de Dennis O’Neil. Magia aborigen, dibujantes de cómics que acabaron con Hitler y, naturalmente, uno de los mejores y más atormentados vigilantes urbanos que haya parido madre, en un episodio casi sobresaliente, solo empañado por el dibujo de un Denys Cowan que a esas alturas de la serie ya empezaba a acusar cierta desgana.
  • Choto del Norte
    Sep 13, 2018

    Just do it! Fuente: 80's Toons (Facebook).