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WILDSIDE (1985)

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Con solo seis episodios emitidos, esta serie dista mucho de ser lo que llamaríamos un clásico, pero recuerdo que un vecinillo mío, algo más joven que yo, estaba entusiasmado con ella.

by Carlos Díaz Laguna

Con solo seis episodios emitidos, esta serie dista mucho de ser lo que llamaríamos un clásico, pero recuerdo que un vecinillo mío, algo más joven que yo, estaba entusiasmado con ella cuando la emitieron por Televisión Española en horario de sobremesa, allá en el verano de 1988. “¡A mí lo que me gustaría es que la echaran todos los días, como el Telediario!”, nos llegó a confesar una tarde en estado de euforia a mi amigacho Juani y a mí. Wildside (creo recordar que aquí el locutor en la cabecera lo pronunciaba “Güilsaid” en vez de “Güailsaid”), era una especie de exploit de El Equipo A en clave de western; la protagonizaba un grupo de justicieros, cada uno de sus componentes dotado de una habilidad especial. Había uno que era muy buen tirador y su hijo, al que también se le daban bien las pistolas, otro que lanzaba cuchillos y boleadoras, un experto en explosivos y un gigantón que era un maestro del lazo y cascaba mamporros al estilo Bud Spencer. La serie tenía toneladas de violencia incruenta: Muchos tiros, explosiones, armas blancas y galletas, pero nada de sangre y muerte; los buenos desarmaban/amarraban/destrozaban los bienes inmuebles de los malos y los ponían en manos de la justicia en aséptico estado de aturdimiento. Con estos elementos, Wildside podría haber durado temporadas y temporadas, pero no; fue un fracaso de todo punto inexplicable. Entre sus actores encontramos a William Smith, el hijoputa de Falconetti en Hombre rico, hombre pobre y a una pizpireta Meg Ryan algunos años antes de que un servidor cayera perdidamente enamorado de ella. ¡Ah, babosa adolescencia!

Lo que os dejo a continuación no es el tráiler, sino los créditos iniciales, que, tratándose de una serie de televisión americana de los 80, viene a ser casi lo mismo. Ojo a la cara de “¿Pero cómo cojones puede ser que no haya acabado con la cara llena de metralla?” del tipo al que le revientan a tiros la escopeta de dos cañones.

era una especie de exploit de El Equipo A en clave de western; la protagonizaba un grupo de justicieros, cada uno de sus componentes dotado de una habilidad especial

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