IRREGULARES en MALAKA
SHERLOCK SE ACABA DE PASEAR POR DOS TEATROS MALAGUEÑOS
Noviembre /2019

by Billy, el botones

Los pillastres de Irregulares en Malaka me han hecho llegar este texto que apareció originalmente en el Jezail Bulletin número 72 del tercer trimestre 2019, se trata del boletín de la Asociación Círculo Holmes, publicación exclusiva para sus asociados. No hay que ser Sherlock para deducir que el tal Billy el botones es socio o un jodido miserable, que no ha liberado la información que sigue.

Málaga y sus dos estrenos teatrales holmesianos.

Málaga no se ha caracterizado por ser holmesiana, pero ciertos detalles que se dan en Málaga si lo son. Así, es la única ciudad española con una calle llamada Sherlock Holmes (código postal 29006, en el distrito 11: Teatinos-Universidad). Muy cerca, también tiene su calle Conan Doyle, of course. Más común, más vulgar, es tener un pub temático dedicado al maestro, en este caso el Sherlock Holmes Málaga, situado en la céntrica calle Molina Larios. Sin el carácter de extraordinario ni sorprendente, varios son los autores malagueños que recientemente han visto publicados en formato libro sus pastiches[1]. Y sin merito alguno, algunas personan afirman que existe un corpúsculo de pilluelos que tienden a reunirse en tenidas holmesianas: Irregulares en Malaka dicen llamarse. Curiosamente el 18 de Mayo y el 25 de Julio de 2019 se han producido dos premiers teatrales mundiales que no guardan ninguna relación entre sí, ni tan siquiera con los escasos elementos previos que se han indicado. Hablo de las obras Sherlock Holmes de Antonio J. Romero y de Sherlock (221B) de Cristina Navarro Muñoz.Han llegado hasta mi unos breves textos comentado estos estrenos con rubrica ininteligible salvo que pertenece a esos Irregulares en Malaka.

Sherlock Holmes de Antonio J. Romero

 

Ayer (18 de mayo de 2019) los Irregulares fuimos al teatro (No. No hay fotos nuestras, pero si del elenco). Vimos una adaptación a estos tiempos del Sherlock de Gillette, donde varios de los personajes principales son femeninos. Este libreto inicialmente lo firmó Doyle, pero el actor yankee (el del nombre de cuchillas) metió tanto de lo suyo que lo acabó firmando él sólo, eso sí con el visto bueno del Sir.

La obra estuvo bien, duró 70 minutos fue muy ágil y dinámica. Algunos actores pueden mejorar, pero no hay que olvidar que se trataba de la representación del proyecto de fin de carrera de la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga (ESAD). A mi parecer, merece especial mención la pizpireta Holmes: Paula Pérez, que compone una Sherlock que no me chirrió en ninguna ocasión. También destacó la silbante Killer Winter (Elisabet Calderón), lástima que su personaje no tuviera más protagonismo. También me convenció Carolina Bermúdez como Moriarty.

El libreto de Antonio J. Romero (desde aquí mi enhorabuena por la licenciatura y por la obra) es fiel a Gillette y al canon, más allá de los cambios de sexo y actualizaciones mostradas.

Pero (que siempre es el inicio de una rajada de categoría) el final no me convenció: Moriarty no fue Moriarty, él (ella) nunca bajaría al lodo, a no ser para matarse con Sherlock, que no es el caso. Y aunque no me desagradó la idea propuesta por Romero, no me convenció su implementación, no es creíble, la Napoleón del Crimen no haría eso.

Por desgracia hay personajes que acaban siendo meras comparsas, o así lo veo yo; Alicia Adler ("la mujer" en la obra de teatro de Gillette) y sobre todo la Doctora Watson en este último caso casi irreconocible bajo el prisma canónico. Y algunos otros personajes con demasiado protagonismo (a mi entender) que aportan poco o nada a la trama, hablo de Jack Larrabee y Sid Prince. Y sin duda me hubiera gustado ver más tiempo sobre el escenario a Pascal Guët (actor que interpreta a Moran).

También me sorprendió positivamente las relaciones personales que se perciben en el mar de fondo, entre Sherlock y Adler y entre Sherlock y Watson, personalmente me hubiera gustado que se hubiera desarrollado más.

Sin duda, lo pilluelos pasamos un buen rato, que luego acabamos regalándonos alegremente bebidas espirituosas mientras comentábamos nuestras villanías.

La sala del ESAD en Málaga me sorprendió gratamente, vamos que me gustó. Ojala se repita la oportunidad y los irregulares (los pillastres más osados, que ya sabemos que los demás prefieren dedicar su tiempo a otros malignos y ventajosos quehaceres) nos acerquemos a estas instalaciones.

 

Sherlock (221B) de de Cristina Navarro

 

Y henos aquí, el 25 de julio de 2019, de nuevo en el teatro. Esta vez en la Caja Mágica. Por cierto, la sala es pequeña y los asientos minúsculos e incómodos a más rabiar, nada que ver con la sala del ESAD. Afortunadamente la obra fue entretenida y los pillastres (y el resto del público, que llenaba la sala) lo pasamos bien. Jákara ediciones editó el libreto de esta obra, que leí antes de verla. Se da la circunstancia que Cristina tiene 11 obras de teatro publicadas y que fundó Comediantes Malagueños Teatro que es la compañía que representó la obra. Por lo que estamos ante una compañía experimentada y eso se notó en la representación.

Sherlock (221B) es absolutamente canónica, un pastiche que mima con esmero todos los aspectos, y evita los falsos estereotipos no canónico o los introducidos por Baring-Gould. Se permite introducir algún nuevo personaje que no desentona. La obra consta de 10 actos, casi todos desarrollados en el 221B de Baker street, me impactó gratamente el rico decorado de las habitaciones del detective. Sin embargo la primera escena, una fiesta victoriana, es resuelta con un pobre telón blanco, que no auguraba la excelencia del posterior decorado. Las demás escenas, todas en exteriores, se resuelven con un telón negro más que solvente. La inmensa mayoría de los trajes y vestidos daban prestancia y verosimilitud a los personajes, algunos otros no. No me gustaron los irregulares, ni por vestimenta, ni por diálogo, ni por su puesta en escena y menos por el hallazgo que realizan. Los pillastres tenemos más gracias, pero somos humanos.

Hay 31 personajes en la obra y aunque dura dos horas y cuarto, muchos de ellos hacen una única e insustancial intervención. Aparecen todos los personajes canónicos y algunos añadidos como el mismo Conan Doyle o el sirviente-amigo de la reina Victoria; Abdul Karim. Alguna de las varias subtramas son irrelevantes para la historia, y diría que sólo buscan el chiste fácil o explotar las habilidades humorísticas de sus intérpretes. Aunque la obra es dinámica y ágil, tanta dispersión entorpece y el espectador llega a olvidar el caso que nos ocupa.

El actor David Conde da vida a un más que verosímil Sherlock Holmes, destaca muy por encima del resto de sus compañeros de reparto, convincente en las escenas donde hace gala de la capacidad deductiva, siempre impone su presencia al resto del elenco. También me gustó Irene Alder, interpretada por Marina San Martí con un personaje muy reducido pero compensado con un exótico baile en la primera escena. También merecen mención las escenas de lucha. Me encantó la revelación final, el último giro de tuerca, no lo revelaré por petición expresa de la autora, es de lo más destacable.

Resumiendo, me gustó, disfruté, fue una buena inversión comprar la entrada (15 euros) y el libreto (6 euros). Los irregulares lo pasamos bien, como si hubiera sido una buena jornada de fechorías. Lógicamente, ahora le toca el turno al marido de la pera: Don pero. Pero, hay ligeras confusiones de fechas, la acción se inicia y desarrolla principalmente en junio de 1887 y en la parte final llega hasta una fecha indefinida del año siguiente. Se citan eventos que aún no habían acaecido, como el noviazgo del Doctor Watson con Mary Morstan (cuando aún no había muerto su primera esposa Constance Adams), o el reinado de Guillermo II de Alemania, o los asesinatos de Jack el Destripador, hay algunas más pero son peccata minuta. Lo que menos me convenció es una característica propia de gran cantidad de pastiches: Holmes no resuelve nada, los criminales reconocen sus crimines sin necesidad que Holmes los descubra, su mera presencia es suficiente. Podría decirse que los casos se resuelven por: osmosis holmesiana.

 

[1] La antología de Reinaldo Mando (2019) Las variaciones Malaka  (Volumen 1), ediciones del Genal

     Alejandro Castroguer (2017) Holmes y el caso de los ocho estómagos, GasMask Editores.

     Alejandro Castroguer  el cuento “¿Alguien recuerda a Vera Lynn?” en 2015, en la antología Los irregulares, editada por

     Cazador de ratas.

 

foro: Irregulares en Malaka