¡Paren, por favor! ¡Lo contaré todo!

Publicado por Carlos Díaz Laguna

(Una maratón de cine ofrecida por Producciones Angustia Existencial)

Películas de prestigio que casi acaban conmigo

¿Qué entendemos por Buen Cine? Seguro que André Bazin podría daros una respuesta a la altura de su talla intelectual; para vuestra desgracia, André Bazin no escribe en Filmtropia. Escribo yo, y mí solo se me ocurren respuestas del tipo “El Buen Cine es ese tipo de cine que le gusta a alguien que ha visto más películas europeas que tú”. Lo único que he sacado en claro después de todos estos años de cinefagia compulsiva es que, a veces (no siempre, e incluso no la mayoría de las veces) el Cine Malo divierte, pero también que, a veces (de nuevo, no siempre, pero en algunos casos) el llamado Cine Bueno abuuuuurre. A continuación, una lista de films que supusieron una tortura en algún momento de mi vida; mi personalísimo Top Ten de películas insufribles.

Oju…

que jartura

más grande

10. Henry, retrato de un asesino (John McNaugton, 1986): Tardó 5 años en estrenarse en España y volvió locos a los de mi generación. Eran los años de Noche de Lobos en Antena 3, la época dorada de las revista de cine fantástico, los tiempos en que todos los adolescentes con cierto gusto por lo extraño anhelábamos darnos una vuelta por el Festival de Sitges y quemarnos las retinas con todas aquellas películas que la prensa especializada ponía por las nubes: Ocurrió cerca de su casa, Braindead, Delicatessen, Tetsuo... y Henry. Pude verla tiempo después en televisión y, aunque cumple su cometido, es decir, incomodar un rato largo, hace tanto hincapié en el hiperrealismo que, paradójicamente, me resultó efectista y malamente soportable.

 

 

9. Cabeza borradora (David Lynch, 1977): Casi me resulta doloroso incluir ésta en la lista, porque por lo general comulgo con Lynch, pero su primer largometraje me dejó ese conocido e irritante regustillo a “Molo un montón. ¿A que nunca habíais visto nada igual?” tan frecuente en la obra de tantos y tantos debutantes. Cabeza borradora es una de las películas más asfixiantes que se han realizado; su visión debe de resultar parecida a la sensación de meter la cabeza en una bolsa del Mercadona. Una obra de culto en todo el mundo, qué duda cabe, y también un muermo.

 

 

8. Pi (Darren Aronofsky, 1998): No soy el más adecuado para hablar de la primera película del ahora tan admirado Aronofsky, ubicable en el apasionante subgénero de las matemáticas ficción. Y no soy el más adecuado porque me quedé dormido en mitad de la proyección, hecho que me inhabilita para un análisis cinematográfico en profundidad, pero me da carta blanca para su inclusión en esta lista. Cualquier día de estos le concedo una segunda oportunidad, parapetado tras una caja de Red Bull y una calculadora científica.

 

 

7. The Addiction (Abel Ferrara, 1995): …Y algún día los frikis yacerán junto a los gafapastas. ¿Qué tenemos aquí? ¡Una película de vampiros que, además, es carne de cineclub! ¡Gore “artie”! A priori, una propuesta interesante, ¿eh? Pues no. No me epates, Ferrara. No soporto que intenten epatarme. Que yo era de los que hablaba maravillas de Teniente Corrupto.

 

 

6. De la vida de las marionetas (Ingmar Bergman, 1980): Nunca había tenido excesivos problemas para entrar en el Universo Bergman hasta que este caprichoso ejercicio de hermetismo cinematográfico (perdón, televisivo) me dio con la puerta en las narices.

 

 

5. Nueva ola (Jean-Luc Godard, 1990): Es de conocimiento público que a Godard todo se la trae al pairo, así que resulta comprensible que no tuviera ningún problema en titular esta película con el nombre de la venerable corriente cinematográfica de la que fue cofundador, en un arranque de presuntuosidad sólo comparable al que cometió Dario Argento con su mundialmente vituperada Giallo. Narrativa confusa (por utilizar un eufemismo) y Alain Delon recitando diálogos literarios, por lo que puedo recordar. Definitivamente, no soy tan inteligente como para que me guste.

 

 

4. La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971): La naranja mecánica me la endilgó en VHS años ha un amigo mío, gran fan de Kubrick: “Quédatela. Estoy harto de ella”, me dijo. Para algunos, es la mejor obra de Kubrick; para otros, incluso, la mejor película de la Historia. La naranja mecánica es una film complejo y lleno de aristas. Yo me dejé las rodillas en todas ellas. La naranja mecánica: la película de la que hasta sus fans se hartan.

 

 

3. Ascension (Karim Hussain, 2002): En lo que intuimos un futuro postapocalíptico, tres mujeres presuntamente superpoderosas hablan y hablan y suben y suben las escaleras de un edificio semiderruido… Me temo que algún día tendré que comprobar si llegaron a la azotea, porque uno no es de piedra y tiene mala conciencia cuando se marcha de la sala durante el tercer acto. O durante el segundo, vete tú a saber, que a mí los puntos de giro no me quedaron muy claros.

 

 

2. Twentynine Palms (Bruno Dumont, 2003): Una pareja intolerablemente hastiada y cansada de vivir sin motivo aparente, cruza la carretera en busca de… yo qué sé, una excusa para suicidarse o algo, digo yo, ¿a mí qué me cuentas? El director es francés, por amor de Dios. Inenarrable la secuencia en que unos tipos interceptan a la pareja protagonista en medio de la carretera, los apresan… y violan al chico. La sala estalló en carcajadas y aplausos. Era un pase de prensa.

 

 

1. El Ansia (Tony Scott, 1983): De tener un gusto cinematográfico que pudiera denominarse como tal, esta película estaría al otro lado del espectro. Cualquier mierda de vampiros de serie Z me resulta infinitamente más simpática que esta insensatez. Detesto la estética publicitaria en las películas; no puedo evitar pensar que el director no se está tomando en serio la historia. El Ansia es lamiosa, estomagante, pretenciosa. Altamente recomendable para aquellos que disfruten bebiendo bilis recién vomitada.

 

Mención especial: Siete años en el Tíbet (Jean-Jacques Annaud, 1997): No iba a dejar pasar la oportunidad de incluir una película que hiciera gala de la poco estimulante combinación “Gran Drama Humano + Brad Pitt”. Se me hizo más larga que un día en calcetines. Siete años en el cine, virgen santa.