DÍAS EN MADRID. MI CRÓNICA DE UNA TENIDA HOLMESIANA.

by Paco Man

La muy respetada y venerable asociación:  Círculo de Holmes nos conjuró a sus socios y simpatizantes a la capital del estado los pasados 22 y 23 de Octubre bajo el lema: Madrid Days. Efectivamente el lema es un homenaje al título de la película de 2012 del oscarizado José Luis Garci: Holmes & Watson. Madrid Days. Sin embargo los actos comenzaron el viernes 21. En la muy holmesiana librería madrileña Estudio en Escarlata tuvo lugar la presentación del cómic: Sherlock Holmes y el legado de Moriarty (2016) de Sergio Colomino (guión) y Jordí Palomé (dibujo), precuela de Sherlock Holmes y la conspiración de Barcelona (2012) que a mi me encantó. Pocas veces se puede disfrutar de un Sherlock interesado en los asuntos de los proletarios y menos aún de los barceloneses pobres. Por desgracia no pude acudir al evento, llegué a Madrid más tarde. Y aunque ambos autores asistieron a todos los actos, sólo intercambié unas palabras sobre su cómic, con ellos y demás contertulios en una conversación más amplia, en la cafetería de un tren decimonónico, estacionado en la antigua Estación Delicias.

Los provincianos cuando acudimos a las fastuosas capitales administrativas y en este caso estatal y otrora imperial, aprovechamos para disfrutar de su más rica vida cultural que en nuestros vulgares vulgos.  Junto a la familia, dediqué la mañana del sábado, libre de eventos holmesianos, a visitar las dos exposiciones temporales del Museo Thyssen-Bornemisza. Debo admitir que de arte entiendo poco o más bien nada, pero sé lo que no me gusta. Visionamos los cuadros de la exposición de Renoir. Admito que nunca tuve en estima a este pintor, y tras ver sus cuadros, mediocres en mi opinión salvo un par de ellos, reafirmé mis creencias.  ¡Ah! Sin embargo, la segunda y casi desatendida por el público nos cautivó sobre manera. Caillebotte: Pintor y jardinero versa sobre la obra de Gustave Caillebotte (1848-1894), pintor impresionista y maestro del uso de la perspectiva. Como Gustave acabó siendo rico (herencia mediante) se permitió hacer  lo que le dio la gana, lo que afortunadamente incluía pintar.

De pie Miguel Ojeda presidente de la Asociación Cícrulo Holmes, Eduardo Torres-Dulce, Luis Alberto de Cuenca y Jaime Gabaldà Méndez secretario del Círculo Holmes

Y a las 12 en el hotel El Coloso comenzó el plato fuerte del fin de semana: una charla de Eduardo Torres-Dulce y Luís Alberto de Cuenca sobre la película de Garcí, verdadero epicentro de estas jornadas. Sin duda fue espectacular, hubo momentos que creí encontrarme entre el plato de algún programa de ¡Qué grande es el cine! Los dos invitados son amigos desde la infancia y nacidos en 1950 en el seno de familias acomodadas, han hecho una importante carrera profesional que culminaron con el desempeño de importantes puestos de libre designación política de la administración pública durante gobiernos del PP. Ambos comentaron que conocieron a Sherlock leyendo obras del canon (cuentos y novelas escritos por Arthur Conan Doyle) que encontraron en las bibliotecas familiares, durante algún veraneo eterno. No en vano, las “familias bien” aún disfrutaban de los tres meses de rigor durante el tardío franquismo. Eduardo fue el responsable de la elaboración del primer boceto del guion que Garci paseó por las televisiones buscando financiación para la película. Financiación que no consiguió. Pero esa fue toda su participación, cuando el proyecto consigue arrancar, Garci utiliza a su mujer: Andrea Tenuta y a María San Román Riveriro como guionistas. Eduardo afirma, avalado por su gran amistad con Garci, que es el propio Garci el que determinó lo esencial del guion. Garci hace suyo a Sherlock llevándolo a su terreno, aunque eso supuso perder muchos elementos canónicos del detective consultor. 

Al calor de la evidente complicidad entre Alberto y Eduardo aparecieron muchas anécdotas sobre el rodaje: como acabó apareciendo el alcalde de Madrid en la película ó que Garci quería grabar una película sobre el Madrid de Galdos y Sherlock fue la excusa. En medio de las idas y venidas Luis le planteó a Eduardo que publicara los 20 folios que escribió y registró como idea inicial de la película. Eduardo no dijo que no, y Círculo Holmes haría bien en recoger el guante si nadie más lo hace. Curiosamente la película: La vida privada de Sherlock Holmes (The Private Life os Sherlock Holmes, 1970, de Billy Wilder) centró gran parte de la conversación, no en vano Eduardo conocía personalmente a Billy. También apareció varias veces la novela, Sherlock Holmes de Baker Street (Sherlock Holmes of Baker Street: A life of the world’s first consulting detective, 1967) de William S. Baring-Gould, una falsa biografía del detective que tanto daño a hecho a Sherlock Holmes, debido a que muchos pasticheros la usan como cierta en sus pastiches (escritos donde aparece Sherlock Holmes)... aunque muchos opinan lo contrario. Para mi desgracia pasaron las dos horas volando.

Tras un escaso ágape, sobre todo para los que sobrepasamos los 100 kilos de masa (queridos, el peso es una fuerza y se mide en newtons o kilopondios no en gramos), se inició la lectura dramatizada del melodrama Estudio en la Mancha, también conocido como El misterio de la Primera Mancha escrito por Jaime Gabaldà Méndez, que en sus ratos libres ejerce de secretario del Círculo de Holmes. La actriz Natalia Fisac realizó los arreglos (algún recorte y añadidos de efectos sonoros) que representaron tres actores profesionales en los papeles dobles de Sherlock/Don Quijote, Watson/Sancho Panza y Moriarty/Mago Frestón y un cameo del hijo de la actriz interpretando a un jovencísimo botones, del hotel suizo al pie de las cataratas Reichebach. Me encantó. Las poderosas voces de los actores consiguieron introducirme en la historia, que resalta las evidentes semejanzas entre la obra de Cervantes y Conan Doyle.

La asociación Círculo Holmes quiso agasajarnos a los socios y/o asistentes con unos obsequios: una insignia conmemorativa de la cita, un folleto con las ubicaciones de los escenarios más significativos de la película de Garci (que recorreríamos al día siguiente),  un ensayo del socio Luis de Luis Otero: De Ratones, de Hombres y de una Dama. Tres décadas de Basil, el Ratón Superdetective (2016) y un ejemplar de la obra de teatro recién representada. Durante la cena le pedí a Jaime que me dedicara mi ejemplar, cosa que hizo agregando un estupendo dibujo de los esbeltos protagonistas.

El último acto del sábado consistió en una mesa redonda con ilustres pasticheros y ensayistas sobre el universo holmesiano. En el centro de la mesa como moderador, y tuvo que esforzarse en ello, el académico y ensayista Andrés Peláez Paz, de izquierda a derecha Daniel Tubau también profesor y autor del ensayo No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (2015) quizás (y tal como comenté con él) el único ensayo en castellano holmesiano “de ciencias”, a su lado Alberto López Aroca hombre del renacimiento: escritor, pastichero (posiblemente el que más pastiches de Sherlock ha publicado), editor (maquetador, corrector…), ensayista, conferenciante es imposible citar toda su obra, Javier Jiménez Barco editor de pastiches y responsable de la imprescindible revista sobre el género pulp (que incluye a Sherlock Holmes) Barsoom y autor de varios pastiches, al otro lado del moderador José Goás Jul experto de cine y pastichero, en sus entretenidos pastiches encontramos un Holmes más físico de lo habitual y cerrando la mesa Jaime Gabaldà Méndez dramaturgo, dibujante, ensayista y pastichero. En España existe dos grupos holmesianos activos: la asociación Círculo Holmes con sede en Barcelona y la Tertulia Holmesiana madrileña, donde algunos de sus miembros acaban de formar el colectivo: ¡Hostia, Sherlock Holmes! En esta mesa redonda se sentó gran parte de este inquieto colectivo. Andrés fue preguntando a los partícipes como descubrieron a Sherlock Holmes todos contestaron que a través de alguna película. Unos por Asesinato por decreto (Murder by Decree, 1979, Bob Clark), otros por la ya citada La vida secreta de Sherlock Holmes, e incluso por la serie Sherlock Holmes (1965-68) protagonizada por Peter Cushing. Claramente los contertulios son de una generación más joven que la de Torres-Dulce y Cuenca, donde el cine tuvo mayor impacto en su adolescencia. El moderador, Andrés Peláez, lanzó la cuestión sobre si es conveniente ceñir los nuevos pastiches al canon establecido por Doyle o ser más permisivo con el personaje. En el intercambio de opiniones hubo argumentos interesantes y otros más manidos, pero fue entretenido. Encontré cierta similitud en los argumentos pro canon a la inmensa obra teológica desarrollada a partir de la edad media hasta el advenimiento del Siglo de las Luces. En cualquier caso fue muy instructivo el debate en torno a la falsa biografía escrita por de William S. Baring-Gould y la película de Billy Wilder… como ocurrió por la mañana con Torres-Dulce y Cuenca.

Mesa redonda: Daniel Tubau, Alberto López Aroca, Javier Jiménez Barco, el moderado André Peláez Paza, José Goas Jul y Jaime Gabaldà Méndez

Y nos fuimos a cenar a un restaurante cercano. Me hubiera gustado participar en todas las conversaciones pero fue imposible. Me tocó sentarme al lado del, hasta hacía dos horas, amigo de Facebook: Andrés Peláez. Fue una cena entretenidísima, hablando de guiones de cine, de porque Doyle nunca enfrentó a su Sherlock a Jack el Destripador, de la Universidad Española y como ocurre en estas ocasiones, cuando la cerveza se va bebiendo generosamente;  de lo humano y lo divino.

Nos conjuramos el domingo a las 10 de la mañana en el Museo del Ferrocarril (antigua estación Delicias, donde llega Sherlock y Watson a Madrid) para iniciar el recorrido de los escenarios de la película de Garci. Nuestro cicerone fue el socio afincado en Madrid Juan Carlos Monroy, autor de la imprescindible: La Enciclopedia de Sherlock Holmes (2014). La pausada visita a los entrañables trenes expuestos (y a una sorprendente exposición de maquetas de trenes de Lego) me permitió conversar amigablemente con los participantes en las jornadas. Yo pude practicar mi anquilosado catalán y preguntar como andaba “el Procés”. Llovió abundantemente y tuvimos que suspender la visita al Retiro y movernos en metro. En nuestro desplazamiento al Restaurante Lhardy coincidimos con la “trashumancia”. No en vano la Plaza del Sol forma parte de una cañada Real, y allí vimos pasar ovejas y pastores, como si fueran miembros del comité federal del PSOE camino de Ferraz para defenestrar a Pedro Sánchez. Los salones del Lhardy son tan impresionantes como se reflejan en la película. El actual propietario y gerente nos realizó una visita guiada de lo más instructiva. Tras un refrigerio pusimos rumbo a la plaza Atocha, para encaminarnos al popular y populoso Bar El Brillante. Una gran mayoría nos desviamos primero a la cuesta de Moyano, no podía ser de otra forma ya que nos acompañaba el socio José Vicente Serrano, gran conocedor de todos los entresijos de este afamado mercado de segunda mano de libros. Finalmente llegamos al bar famoso por sus bocadillos de calamares. Debo decir, que estando estupendos, sigo prefiriendo los que probé en el Tubo de Zaragoza, quizás porque el tiempo acrecenta las virtudes y lima los vicios de los rescueros. Y llegó el triste momento de la despedida.

Me reuní con la familia y nos subimos al AVE de vuelta a la provinciana Málaga: con menos vida cultura pero con mucho mejor clima que la imperiosa capital. Aún alargué la quedada un poco más, pues en el trayecto me leí el interesante ensayo de Luis de Luis Otero sobre la película de Basil, que nos habían regalado por asistir a los holmesianos Días en Madrid.

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