THE NEON DEMON,

o un mundo de la moda para nada pret a porter

by Bernie Ohls

Tuvimos ocasión de ver The Neon Demon en la gala inaugural del FANCINE, una película que parece no haber dejado indiferente a nadie. Hay a quien le ha gustado mucho y a quien no le ha gustado nada, así que entiendo que pueda haber dudas de si merece la pena verla o no. Os daré mi opinión pero no sin antes hablaros del director y su estilo porque considero que os ayudará a comprender mejor lo que os vais a encontrar.

" Nicolas Winding Refn (NWR), o un hombre que se mola a sí mismo"

     Nicolas Winding Refn es un pollo que afirma que el Festival de Cannes le debe tres Palmas de Oro. Así, como lo cuento. O más correcto sería decir cómo se cuenta en una entrevista concedida a El Diario. En ella también comenta, al entrar a definir "Cultura", que:

 

            "Es una violación que penetra tu mente, planta una semilla y la inspiración comienza. De eso va la creatividad. No tiene que ver con la vanidad, con el ego, con la megalomanía, con los premios, los o con la taquilla o el dinero. Al final es la inspiración para la vida. Eso es lo que la Cultura puede hacer. Por eso se trata de un secreto sagrado, es como una religión. La necesitamos para sobrevivir”.

 

            Unas palabras que contradicen lo que dijera en otra entrevista, esta de septiembre y hecha por los compañeros de El Fanzine (no confundir con el FANCINE), donde afirmaba creer que:

 

            " (...) en cierta medida todos tenemos nuestro lado narcisista. En mi caso se lo adjudico al lado creativo. Ser creativo me convierte en un exhibicionista. Crear es un acto nutrido principalmente por el ego. Es de lo más pretencioso que hay y para crear tienes que ser tremendamente pretencioso como persona. Por eso soy un maniático del ego, un narcisista y exhibicionista, porque esos son los componentes de la creatividad."

 

            Si a lo previamente transcrito le añadimos que se piensa las respuestas (los veinte minutos de entrevista a El Diario quedaron reducidos a unos ocho descontados los silencios entre ellas) y que es amigo de un Alejandro "Vendehúmos" Jodorowsky que estuvo echándole el tarot una vez a la semana durante el rodaje de esta última película, me aventuro a decir (hablando en cabrero paladino) que Nicolas Winding Refn va por el mundo con la pose de egolatra rarete al que le gusta generar polémica y titulares más de lo que a mí me gustaban de chico los bocatas de Nocilla (la de dos colores, para ser concretos). Así que lo primero que hay que saber antes de sentarnos a ver The Neon Demon es que no podemos esperar que se nos vaya a servir algo comercial o simple.

¿Y qué es lo que podemos esperar encontrarnos, entonces?

 

            "Cuando vi La Matanza de Texas (1974), me di cuenta: no quiero ser un director, no quiero ser un guionista, no quiero ser un productor, no quiero ser un director de fotografía, no quiero ser un editor, no quiero ser un editor de sonido. Quiero ser todos ellos a la vez. Y ese filme probó que puedes hacerlo porque esa película no es una película normal."

 

            Por tanto su cine entra en lo que se viene a llamar cine de autor, que no es otra cosa que aquel que dirigen aquellos agonías que quieren hacerlo todo y pueden permitírselo; un cajón desastre donde se mezclan desde obras maestras hasta pajas mentales supremas, todas generalmente ligadas a productoras independientes, al menos hasta el momento en que Hollywood le da una oportunidad al director de dar un braguetazo.

 

            En este tipo de cine muchas veces no es tan importante lo que se cuenta como el cómo se cuenta, la visión particular del director y su estilo personal a la hora de concebir una obra cinematográfica que, en el caso de Nicolas Winding Refn, podríamos dividir en dos etapas.

 

            La primera (de producción principalmente danesa; 1996-2005) abarcaría cinco películas, a destacar las que conforman la trilogía Pusher (1998, 2004 y 2005). En estos primeros pasos cinematográficos anda en la búsqueda de su estilo y ya se muestran tres aspectos que le definirán toda su carrera: el siempre presente tema de la violencia, el protagonismo de personajes-limites (gente que, por una u otra causa, tiene dificultades para relacionarse con el entorno que le rodea) y la efusividad de la sangre cuando corre. También podría decirse que, por aquel entonces, Nicolas Winding Refn, no parecía estar tan encantado de conocerse a sí mismo. Digo parecía.

 

            En la segunda, más internacional (Gran Bretaña, Dinamarca, Estados Unidos y Francia; 2007 en adelante), va depurando las formas actuales de su cine. Probablemente iniciada cuando su ego empezó a volverse insostenible para un solo país, empezó con una particular Bronson (2008) que todavía tiene mucho de su primera época y en la que Tom Hardy se sale. La siguió una Valhalla Rising (2009) que lo más vikingo que tiene es la furia berserker que despertará en ti por el truño que te acabas de ver (ni ese peazo actor que es Mads Mikkelsen puede salvarla) y después tocaría el cielo con Drive (2011), la que para mi gusto es la mejor de sus pelis (al menos en esta segunda etapa; no entro en comparaciones con la primera por ser distintas). Llegado el éxito internacional, logra ahondar en su estilo repitiendo parte de la fórmula en una Solo Dios Perdona (2013) más impactante que Drive en lo visual pero mucho vana y anodina argumentalmente, y en la que ni Ryan Gosling está tan bien (sí que lo está Kristin Scott Thomas) ni el estilo pilla ya por sorpresa al espectador.

 

            Las características de su cine en esta segunda etapa siguen siendo las mismas que en la primera, con la salvedad de que la violencia física se vuelve más puntual y hay más presencia de la violencia verbal. A esto se le añade una nueva marca de la casa que consiste en un mayor colorido de las escenas, colorido en el que se apoya (junto con la gestualidad de las manos de los actores) para transmitir las emociones de esos protagonistas que, como hemos dicho previamente, por exigencias de estilo siempre son unos personajes-límite que acostumbran a tener la expresividad facial de un camión cisterna (eso mismo: ninguna; acabas de ganar un gallifante). De esta forma, cuando se sienten en paz es habitual encontrarlos rodeados de azul, mientras que el rojo les acompaña en su vertiente más agresiva y el ámbar cuando se hallan en estados de tensión o alerta.

 

            Para completar, también podría decirse que en esta segunda etapa se juega más con el lenguaje metafórico, con un aumento del simbolismo sobre todo en Sólo Dios Perdona, la previa a la que nos ocupa.

 

            Y así llegamos a The Neon Demon.

The Neon Demon, o un mundo de la moda para nada pret a porter           

           He de confesar que no sé qué habría pensado de esta película de haber entrado a verla sin haberme visto antes Drive. Me ayudó a prepararme para lo que me iba a encontrar (el ritmo del autor, su juego con los colores, el protagonista personaje-límite...) y, quizá por ello, me gustó. También he de decir que, recién terminada de ver, me dije: "da la impresión de que Nicolas Winding Refn se mola a sí mismo". Fue motivado por una escena justo en el ecuador de la película (un poco la que marca la transición en la vida de Jesse), un pensamiento que habría resultado osado transcribir vistas tan solo dos películas del director. Bueno, si lo he puesto es porque antes me he visto el resto (todas salvo Fear X), así que sí, no solo me gustó sino que me gustó mucho; no tanto como Drive pero lo bastante como para hacerme ver el resto de su filmografía. Sí, sigo pensando que Nicolas Winding Refn empieza a molarse a sí mismo, permitiéndose alguna que otra licencia que, en mi opinión, no le hacen ningún favor. Y sí, soy muy friki, qué le vamos a hacer.

 

            Lo primero que diría sobre The Neon Demon es que, aunque se ambienta en el mundo de la moda, no trata sobre el mundo de la moda. Parece una tontería pero quizá aclarando esto se eviten muchos malentendidos. El mundo de la moda no es más que una excusa desde la que tocar otros temas como la vanidad, la superficialidad o la envidia (por citar algunos); y resulta, además, un entorno perfecto que facilita los mimbres con los que elaborar una fotografía tremendamente visual que irá acompañada por una banda sonora que se le amolda a la perfección. Tenéis buena muestra ya en los créditos iniciales y el primer fotograma:

La Elle Fanning sanguinolenta tirada en un sofa refleja mucho de lo anteriormente comentado sobre el estilo del director. Se nos muestra una escena violenta (ficticia en este caso pues está posando para una sesión fotográfica; vaya, he hecho un spoiler...), con abundante "sangre" cuando mana y una protagonista (Jesse) con rostro inexpresivo que, como tantas chicas que van a Los Ángeles con el sueño de convertirse en modelo, es una recién llegada que tendrá dificultades para relacionarse hasta que se amolde a su nuevo entorno. ¿Y habéis observado cómo aparecen las NWR que conforman las iniciales del nombre del director a la par que van saliendo los nombres de las productoras y el título? ¿Qué necesidad hay, pienso yo, más allá que la del propio director de decirte, por ejemplo, "eh, que esto es mío" o "esto no es un un Seilla; estás montando en un BMW"?

 

            Creo que el punto fuerte de la película es la experiencia sensitiva que conforman las escenas y lo visual de la fotografía de Natasha Brier en conjunto con la estupenda banda sonora de Cliff Martínez (el mismo compositor de Drive). Si lo que se busca es argumento y guión es probable que decepcione porque no creo que el guión sea precisamente lo que mejor se le dé a "Yo lo hago todo" Nicolas Winding Refn (ni casual que la mejor de sus películas, Drive, sea la basada en la novela homónima de James Sallis, precisamente la única que no ha guionizado) pero tampoco creo que lo pretenda dado que, como escribiera anteriormente, en el cine de autor lo que más prima es la visión particular y el estilo personal. Con todo, considero que el guión tiene algunas sutilezas interesantes que pueden escaparse en un primer visionado.

 

            Destacaría también la interpretación de las cuatro actrices principales, máxime dado el hieratismo facial obligado tan del gusto del director. Creo que hacen muy buen papel, sobre todo una Elle Fanning que con sutiles cambios va mostrando la evolución del personaje (tengo entendido que el director pidió expresamente que fuera ella la actriz protagonista) y una Jena Malone en cuya interpretación es casi más importante lo que deja de decir que lo que dice. Los papeles masculinos, sin embargo, son muy mundanos, quizá salvable un Keanu Reeves en el rol secundario de un casero chungo que transmite la sensacion de tener algo torcido dentro, de parecer tranquilo pero en cualquier momento poder e-x-p-l-o-t-a-r. Pero solo quizá.

 

            Y por último, destacaría el simbolismo. Hay mucho simbolismo en toda la película (como ya he dicho viene habiéndolo en la segunda etapa del director) y parte de él, lo anticipo, es esotérico (sobre todo en la segunda mitad). Recuérdese que es la película inaugural de un festival de cine fantástico (lo suficientemente gafapasta como para satisfacer a esa parte de la organización que realmente no disfruta del género; todo hay que decirlo), y también que Nicolas Winding Refn tuvo al amigo Jodorowsky durante el rodaje echándole el tarot una vez por semana: era inevitable que se colara el simbolismo esotérico.

 

            ¿La recomendaría? No a cualquiera. Sugeriría verla porque esta película lo que es imposible es que te deje indiferente, algo que siempre agradezco, un punto a su favor a mi entender. Te gustará o podrá parecerte una castaña pero el estilo personal del director no deja tibio (que, a mi juicio, es lo peor que puede tener una película, que te deje indiferente; si es buena, la disfrutas, y si es mala, al menos despierta algo en ti; quizá hasta puedas disfrutarla rajando con los amigos). Así que recomendarla, dependería a quién, pero sugerirla, por supuesto. Preferiblemente habiéndose visto antes Drive, como hice yo.

 

            En definitiva: esta no es una película pret a porter, fácil de llevar, no porque sea compleja de entender sino porque es particular como toda la obra del director. No es una película normal, como tampoco lo fue (aunque no tengan nada que ver) La Matanza de Texas que inspiró la vocación Refn. De ahí que haya procurado desgranaros lo que podéis encontraros. Quizá así, sabiendo esto, tengáis más claro si es lo que buscáis. Y quizá, si os decidís a verla, la comprendáis mejor y os guste más.

Título Original: The Neon Demon

Año: 2016

Duración: 118 min

País: Francia

Idioma: Inglés

Director: Nicolas Winding Refn

Guión: Nicolas Winding Refn, Mary Laws y Polly Stenham

Música: Cliff Martínez

Fotografía: Natasha Braier

Reparto: Elle Fanning, Jena Malone, Bella Heathcote, Abbey Lee, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Karl Glusman, Desmond Harrington, Cody Renee Cameron, Chris Muto, Lucas Di MEdio, Jamie Clayton, Charles Baker, Taylor Marie Hill, Sophie Mazzaro

Productora: Coproducción Francia-Estados Unidos-Dinamarca; Space Rocket Nation / Vendian Entertainment / Bold Films

Sitio Oficial: https://www.facebook.com/theneondemonfilm

*Glosario Filmtrópico

 

Cabrero paladino: Es el mismo lenguaje llano y claro que es el román paladino pero en modo "burro asilvestrao".

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