VII Semana de Corea/ 2016

HEMOS VISTO ASSASSINATION Y POR ESO PODEMOS “RAJAR”

by Bernie Ohls

El Cabrero Mayor y yo asistimos a los cinefórum  que dentro del programa de actividades de la VII Semana de Corea desarrollo la Universidad de Málaga en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) la semana pasada. El miércoles 16 de noviembre, estuvimos en la proyección de Assassination, y lo que allí aconteció lo detallamos a continuación con todo lujo de detalles (lo de lujo es un decir porque, como bien sabréis, estamos tiezos)

La película a ver era Assassination (a.k.a. Asesinos; de Dong-hoon Choi, 2015) y venía precedida de una charla a cargo de Enrique Garcelán, uno de los dos corazones de CineAsia (vamos, canela fina). No nos extenderemos ahora hablando de Enrique y su  labor porque tenemos planificado atracarle en una entrevista próxima, pero sí diremos que allá por el 2003, cuando algún que otro crítico de cine "eminente" no se molestaba en distinguir de un chino a un a la postre mundialmente reconocido director coreano, apostó por abandonar su trabajo y, junto con Gloria Fernández (este año miembro del jurado oficial del 26Fancine), abrazar el cine asiático que tanto le gustaba en un proyecto empresarial (porque es empresa, nada de asociación cultural; es decir, nada de subvenciones, ellos se juegan su dinerito) que, a día de hoy, es referencia obligada e indiscutible para cualquiera que quiera sumergirse en el tema. ¡Y encima es lo que aquí llamamos buena gente! (por qué no decirlo).

 

            La charla trató sobre el cine coreano de este año y el éxito de su modelo, una industria que en lo que va de 2016 tiene ya nueve películas por encima de los cinco millones de espectadores (dos de ellas por encima de los diez). Para quienes no se hagan una idea clara de si esto es mucho o poco, diremos que Ocho Apellidos Catalanes fue la única película española en 2015 que superó los cinco millones de espectadores (concretamente cinco millones y medio) y este año, aunque todavía no alcanzó la cifra, solo lo acabará logrando Un Monstruo Viene a Verme. A día de hoy, diez millones de espectadores para una película nacional resulta inconcebible con sólo un 15% de españoles viendo nuestro cine, un mojón bien gordo comparado al 52% que alcanzaron los coreanos el año pasado o el 54% que llevan este año. Ellos vendieron en 2015 unos 217 millones de entradas, lo que equivale (si hacemos una media estadística con la población de Corea) a que cada coreano fue cuatro veces al año al cine; a principios de noviembre de este 2016 llevaban 180 millones, con dos meses todavía por delante para aumentar la cifra. En definitiva, ellos van a ver su cine y nosotros no. ¿Por qué? ¡Ay, gorriones! ¡No me vais a pillar! Esto daría para un debate largo y tendido, y yo no me meto en ese fregao.

           Respecto a lo más relevante de la cartelera coreana en este 2016 (vayan tomando nota), se nos habló primero del regreso de tres importantes directores. Por un lado está Na Hong-jin (The Chaser, The Yellow Sea) con The Wailing, película que tuvimos el placer de disfrutar en este pasado FANCINE y reseñaremos próximamente en la crónica del mismo. Se adentra en el thriller y el terror, este último un género que, al menos hasta hace poco, casi no les gustaba a los coreanos y cuya producción enfocaban más al mercado exterior. He de decir que hoy, casi dos semanas después de haberla visto, me gusta aún más que cuando la vi: cuanto más la pienso, más me gusta.

 

            También tenemos la vuelta de Park Chan-Wook (Joint Security Area (JSA), Oldboy, Sympathy for Lady Vengeance, I'm a Cyborg, But That's Ok) con The Handmaiden, donde el director adapta la novela Falsa Identidad (de Sarah Waters, publicada en España por Anagrama) al periodo de ocupación japonesa en Corea solo que alterando el tercio final del libro para acabar haciendo, parafraseando a Enrique, la que es "una película maravillosa, para mi es una obra maestra (...) Es una película de intriga, con unas escenas de sensualidad que nadie las ha rodado como las ha rodado Park Chan-Wook, y con dos actrices que están impresionantes". Mientras decía esto, el Cabrero Mayor, que la vio en Sitges, asentía como diciendo "¡ahí le has dao!". Se estrenará en enero en España (a saber en cuántos cines).

 

            El tercero en discordia es Kim Jee-woon (A Tale of Two Sisters, A Bitersweet Life, The Good, the Bad, the Weird, I Saw the Devil ) con The Age of Shadows, una película de gánsteres que, lo mismo que la anterior y la Assassination que estábamos por ver, también transcurre durante la época de ocupación japonesa (algo indicativo del gusto actual que tienen los coreanos por hacer películas ambientadas en ese periodo de su historia). De las tres, esta fue la que más espectadores acudieron a ver: más de seis millones, frente a los cinco de The Wailing y cuatro y medio de The Handmaiden (una barbaridad para una película que no es para todos los públicos).

            Pero no todo versó sobre estos tres grandes retornos. Se dedicaron palabras a Hong Sang-soo (Turning Gate, Tale of Cinema, Our Sunhi, Hill of Freedom), descrito por Enrique (para hacernos una rápida idea) como una especie de Woody Allen coreano. No tan taquillero (aunque no por ello menos grande), su Yourself and Yours ha sido vista en Corea sólo por quince mil espectadores pero ha ganado la Concha de Plata del Festival de San Sebastian. Y es que se trata de uno de esos directores más conocidos y reconocidos fuera que en su país. El estreno en España de esta última obra se espera para febrero o marzo del 2017.

 

            También se aludió al fenómeno coreano que viene sacudiendo desde este verano: hablamos de Train to Busan, que ha cosechado más de doce millones de espectadores. Una película de zombis intensa dirigida por Yeon Sang-ho, director que sólo tenía en su haber tres películas de animación antes de este su primer largometraje de acción real. La última de ellas, Seoul Station, es una precuela y les hablaremos próximamente tanto de ella como de Train to Busan  porque, ¡sí amigos!, también tuvimos la suerte de verlas en el FANCINE. Como anticipo, decirles que esta última se llevó los premios del Público, de la Prensa y el otorgado por el jurado oficial a los Mejores Efectos Especiales.

           Para finalizar, además de alguna película de terror más (The Priests de Jang Jae-hyun) o ambientadas en la época de ocupación japonesa (como The Last Princess de Hur Jin-ho; o Spirit's Homecoming de Cho Jung-Rae), se nos habló del cine de catástrofes (remitiéndonos a títulos como The Himalayas de Lee Seok-hoon; The Tunnel de Kim Seong-Hoon, particularmente recomendada por Enrique; o Pandora de Park Jeong-woo, que se estrenará estas navidades), el thriller (A Violent Prosecutor de Lee Il-hyung; carcelario con un punto de comedia) y las películas bélicas (Operation Chromite de John H. Lee, en la que participa Liam Neelson haciendo de Douglas MacArthur). Por desgracia, prácticamente la totalidad de estas últimas no llegarán a  nuestros cines,  así que habrá que esperarse a su salida en DVD/Blue-Ray o buscarse la vida como cada uno buenamente pueda.

¡Pero vayamos al lío (al tema que quema, que diría uno que me sé yo)!

              Tras la interesante charla, empezamos el visionado de Assassination con el Cabrero Mayor algo temeroso (por no decir acojonado) a causa de las dos horas y veinte minutos que le esperaban sentado en esas sillas infernales del CAC que a la hora ya te tienen el culo cuadrao (y llevábamos cuarenta minutos con la charla). Solo sabíamos de ella que era una película ambientada en los años treinta, en el citado periodo de ocupación japonesa. Lo que nos acabamos encontrando una película de acción y espionaje que no se nos hizo larga para nada. De tener que definirla con tres adjetivos, lo tenemos claro: entretenida, dinámica e intensa.

 

            Rebeldes coreanos planean una operación con el objetivo de atentar contra un comandante nipón y su más fiel seguidor, un coreano que hizo su fortuna apoyando a los japoneses y traicionando a los suyos. Para ello reunen un comando de tres integrantes a los que sacan de la carcel: una francotiradora encerrada por dispararle a un superior y que usa gafas cuando dispara, un verraco (viene muy a cuento lo de verraco dado que, mediada la peli, habla sobre cerdos a los que castran para que su carne sea más tierna) apodado Big Gun que maneja la Thompson casi tan bien como los puños, y un artificiero algo ruina que aprendió a hacer los explosivos gracias a un húngaro. Un plantel que, sobre el papel, suena hilarante pero se sabe desarrollar para dar ocasionales puntos de humor y transmitir simpatía hacia los personajes sin llegar a caer en la comedia. Reunido el comando, no tardarán en filtrarse sus planes y un par de asesinos serán contratados para acabar con sus vidas.

             Nos pareció una película que alguno de esos anteriormente citados críticos "eminentes" denostaría por el simple hecho de ser oriental  pero que, si en lugar de Corea estuviera ambientada en Francia, tuviera franceses en vez de coreanos y la ocupación fuera alemana en vez de japonesa, ensalzarían hablando de ecos a La Gran Evasión, Los Violentos de Kelly, Doce del Patíbulo o vete a saber qué pollas en vinagre. Que no es que la estemos poniendo a la misma altura de las citadas, que conste, no se vayan a confundir: simplemente decimos que tiene cosas, momentos, detalles... algo que nos retrotrae a ese tipo de pelis. Hay persecuciones, traiciones, tiros y explosiones, todo a cascoporro pero sin resultar excesivo; vale que con unos protagonistas un tanto arquetípicos pero cada uno con personalidad propia, su momento de gloria y algún que otro giro interesante (también los hay evidentes, todo hay que decirlo). Lo que no hay es la típica historia de amor cortapunto que interrumpe el ritmo: haberla, hayla (¡no se me asusten los ñoños!) pero es ligera y está bien plantada.

 

            Fue puro entretenimiento, la verdad, una película que les recomendamos si quieren echar un buen rato. Pero si la ven, por favor les pido que lo hagan en versión original subtitulada. Sin pretender desmerecer los doblajes españoles les digo que, comparados con las inflexiones de voz originales de japoneses y coreanos, no hay color. Además, se lo recomiendo encarecidamente dado que en la película se habla tanto en coreano como en japonés, y no sería la primera vez que lo hubieran doblado todo como si todos hablaran el mismo idioma.

Nota del Cabrero Mayor

 

            Lo que este muchacho está queriendo decir, para que todo el mundo lo entienda, es ¡que os dejéis de historias y veáis la película, cojones! ¡Y que os la veáis en chinorri* mientras os coméis unas palomitas! Que el muchacho viene muy formal, todavía no está asilvestrao y a veces se le va la mano con academicismos gafapastas innecesarios. Y también es muy apretao, ¡muy apretao!

 

            Pero ya aprenderá, ya... Cabrones más grandes han caído...

*Glosario Filmtrópico

 

Chinorri: Dícese indistintamente de las lenguas habladas por chinos, japoneses, coreanos, vietnamitas y demás fauna con los ojos apretaos. Por simplificar.

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