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María Delgado

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"H.R.Giger, al igual que sus criaturas, vivió oculto en las tinieblas en su casa museo, llena de aliens y seres de otros mundos"

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GIGER, EL NOVENO PASAJERO

Caminas por un pasillo largo de luces parpadeantes. El aire enrarecido de un lugar cerrado se mete en tus fosas nasales dejándote con la sensación de respirar dentro de una pecera gigante. Húmedas cavidades se entrelazan con sombras que te hacen sollozar de terror. Sabes que está ahí. Oculto en algún rincón. No quieres mirar pero por alguna razón que se escapa a toda lógica lo haces. Estás hipnotizado ante la presencia de esa mole gigantesca negro brillante que se desenrosca lentamente ante ti. Sabe que no tienes escapatoria. Una boca plateada de dientes aserrados se abre con un siseo. Estás muerto pero sigues mirando. Y seguirás haciéndolo mientras te devore aún vivo. Porque el Alien genera esa mortal fascinación.

            Cualquiera que haya desandado este camino, desde la muerte a la vida una y otra vez a través de la Nostromo, conoce la sensación que describo. Y nadie la conoce mejor que el padre de la criatura. Un artista suizo excéntrico que, en uno de sus frecuentes episodios de terror nocturno, entrevió las simas de la locura y no pudo hacer otra cosa que traerlas a nuestro mundo en forma de pinturas, esculturas y dibujos.

            H.R.Giger, al igual que sus criaturas, vivió oculto en las tinieblas en su casa museo, llena de aliens y seres de otros mundos, hasta su repentina muerte a causa de un accidente en 2014. Este transgresor artista nació en 1940 en Coira, Suiza y desde 1968 se dedicó exclusivamente al arte, empezando a publicar en 1969. Entró en el cine de mano de Alejandro Jorodowsky en principio para realizar la película Dune pero al caerse el proyecto fue reclutado por Ridley Scott para su película Alien, el octavo pasajero.

            Por aquel entonces Giger ya era famoso. Había publicado un libro en los años 60 llamado «Necronomicón», clara referencia a H.P.Lovecraft y sus dioses primigenios. Esta obra, plagada de seres informes y desagradables, mezcla lo puramente orgánico con la maquinaria. El autor les dio el nombre de “biomecanoides”. Posteriormente se crearía una corriente artística basada en esta idea llamada “surrealismo biomecánico”.

            Una de las pinturas incluidas en este libro fue lo que convenció definitivamente a Ridley Scott de que Giger era el adecuado para alumbrar a su criatura. La obra en cuestión se llama “Necronomicón IV”. Representa a una criatura cadavérica de ojos de insecto y dientes afilados con un cráneo alargado en forma de falo. Del cuello y el torso del monstruo surgen unas protuberancias tubulares y una cola de reptil. El órgano sexual del engendro se curva hasta tocar su cabeza y la punta, traslúcida, parece albergar en su interior el esqueleto de otro ente. El ser está en tensión y tan solo sus brazos y manos son vagamente humanos aunque bajo la piel vislumbremos cables y maquinaria. A su alrededor una oscuridad plagada de vísceras mecánico orgánicas envuelven, a la vez que atrapan, a la criatura cuya apariencia letal exuda malevolencia.

     Giger se metió de cabeza en el proyecto aportando gran cantidad de dibujos del ser obsceno y aterrador que se convertiría en Alien. Al director le había fascinado tanto la obra de Giger que le pidió que creara toda una mitología acerca de la criatura, basándose en el guion de Dan O´Bannon, que culminaría con la creación del Alien.

     Giger fue contratado, en un principio, como diseñador jefe del Alien, pero a lo largo de los meses se hizo patente que era más que capaz de crear los escenarios y la atmósfera malsana del film. Sus famosos “landscapes” hechos de carne y sangre eran perfectos para los interiores de la nave que la tripulación de la Nostromo descubren en un planeta olvidado.

     El artista dio a la luz además a los huevos alienígenas, a los aliens embrionarios llamados “face huggers” y al gigantesco y petrificado jinete espacial conocido como el “space jockey

     La obra de H.R.Giger es esencialmente monocroma y el artista optó por esta paleta de colores para el Alien. El resultado final fue un ser sin ojos de cabeza fálica, boca vaginal y cuerpo crustecéico. Su piel negra está cubierta de baba. Una boca plateada tachonada de dientes afilados esconde una segunda mandíbula que lanza cual ariete atravesando hueso, metal y músculo. La impresionante mole mide más de dos metros de alto pero es capaz de encogerse y ocultarse en los más pequeños y estrechos agujeros. Estas cualidades hacen de ella un ser formidable y letal.

"Sus famosos landscapeshechos de carne y sangre eran perfectos para los interiores de la nave..."

     HR.Giger ganó el Oscar en 1980 a los mejores efectos especiales por su creación en la película Alien El Octavo Pasajero. Para la secuela de James Cameron, Aliens El Regreso, no se contó con su presencia. Sin embargo fue contratado por la Twenty Century Fox en 1989 para que realizara bocetos de su criatura en la película de David Fincher, Alien 3.

 

            Extrañamente su nombre no apareció en los créditos cuando la película fue estrenada en cines. El artista se vio obligado a publicar los bocetos y diseños originales de esta película en su libro «Diseños de Cine» para que la gente supiera que había trabajado en la película. La Fox finalmente le acreditó en la versión en dvd y blu-ray de Alien 3.

     Para el film de 1997, Alien Resurrección, el estudio omitió su nombre de los créditos y dijo que no le debían nada al artista. El estudio accedió a incluir el nombre de Giger en los créditos en la versión de alquiler de la película si el artista firmaba un documento que decía que “ellos no tenía obligación alguna de hacer esto”. El artista declinó la oferta pero libró una batalla propagandística contra la Fox a través de su web, lo que hizo que finalmente el estudio accediera a acreditarle en todas las películas de Alien que se hicieran de ahí en adelante.

            Fue la última vez que H.R.Giger se involucró en algún proyecto que tuviera que ver con Alien pero lo cierto es que sin sus oscuras creaciones biomecánicas no se habría podido concebir un ser como el Xenomorfo.